viernes, 4 de mayo de 2012

Bello Zurgh

Piranha hacía un rato que se había perdido en aquella gran conversación, así que cuando un bicho verde y sin perilla le ofreció una lata de Zurgh. <<¡Oh! hace unos días que no bebo>>  pensó metiéndose la mano en la bolsilla y sacando el dinero le dijo que le diese una lata de aquel brebaje echo de Gasolina y agua de ciénaga) y comenzao a beber, <<No apto para estómagos sensibles>> leyó en la etiqueta. La última vez había potado cuarenta veces en dos minutos, pero aquello no le asustaba, la anterior a aquella había echado la raba algo así como 200 en uno sólo y miro de reójo a sus amigos para potar. Al acabar dijo: muy bien, esta vez he echado fuego. Esto mejora cada vez- y sonrió como un idiota a cámara. Después ayudóa Tumbili a coger a Wolfcat, que seguía enganchado al reloj aquel, y lo metieron en la maleta, tras Wolfcat s emetió Tumbili, y luego Piranha. Cuando todos estuvieron dentro a aquella maleta marrón de ejecutivo le salieron unas ruedas y se fue d eallí. Dentro, Piranha que estaba tumbado en el sofá le sugirió a Wolfcat que mientras uno mirase por una ventana el otro lo haría por la otra, así verían si encontraban la casa o no. La maleta no tenía ventanas físicas porque las tenía de las otras, que son mejores.

miércoles, 11 de enero de 2012

Zú Herta Lapassta


Mucho tiempo después en Muy Lejos Atravesando el Campo, Donde Se Escucha el Tañido de la Campana de Hierro, un taxi paró en seco en medio de la plaza del Reloj Cílindríco. Y una figura simiesca detubo del automvil con rapidez, seguido por mas dos figuras, para saludar al Alkhal de Muy Lejos Atravesando el Campo, Donde Se Escucha el Tañido de la Campana de Hierro.
-Buscamos a Zú, el alquimista craneológico.
-Cronológico- repuso Piranha
-Eso mismo.
Wolfcat, en un ataque de rabia impulsada por el sentimiento D, que no es mas que lo que uno siente cuando después de mucho tiempo regresa a un lugar para descubrir que sigue tal cual uno mismo lo dejó al irse, comenzó a darle cuerda al reloj Cílindríco.
Ante esta escena Esmeralda Villa Lobos solo podia pensar una cosa:
"¿Por que acepté el soborno de aquel boxeador?"
-El señor Lapassta, de nombre Zú Herta, esta en su morada de color verde, allí lo encontrarán.